La ESO ha sido un largo periodo de cuatro años que llega a su fin, pero no por eso voy a perder amistad con todos mis compañeros, o eso espero... El cambio de sexto de primaria a primero de la ESO, se nota, aunque cuando ya estás a mitad de curso, te acostumbras a la presión y al trabajo diario. Me acuerdo que los primero días fueron horribles, muchas asignaturas a estudiar, deberes, exámenes... para mi esto ya es una rutina y forma parte de mi día a día.Lo más destacable de este año fue el pucherazo electoral que hicimos mi tutora y yo para evitar que fuese delegado un amigo mio; hoy día sigue molesto con mi profesora, quien se encarga de recordárselo practicamente todos los días.
Segundo de la ESO fue un gran curso porque a diferencia del primer curso de secundaria, la asignaturas son más fáciles pues te quitas de encima tecnología y te lo cambian por música, a la cual adoro. En tercero de la ESO no es que pase nada especuial en cuanto ha asignaturas, a veces llega a ser incluso más difícil que cuarto. Lo que si cabe destacar de ese año, es que por primera vez en mi vida salí de España para hacer un intercambio con Hannover (Alemania). Fue un viaje increible y conocí a gente maravillosa y a unos gatos que me llevaban por el camino de la amargura... Estos eran de mi alemana y los malditos se dedicaban a abrir la puerta de mi habitación cada noche solo para ponerse a jugar mientras yo intentaba dormirme... ¡Malditos!.
Y en cuarto he de decir que ha sido el curso que más he disfrutado dado que por fin uno logra librarse de esas asignaturas que menos te gustan y ya centrarte en aquellas que te servirán en el futuro, además como somos una clase pequeña y nos conocemos de toda la vida, hemos estrechado lazos, ya hora quedamos con frecuencia fuera del colegio.
En resumen, la ESO, ha sido una gran experiencia que nunca olvidaré y a la que echaré de menos.
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