martes, 5 de mayo de 2015

Viaje de fin de curso

En este curso hemos ido a Tarragona de viaje de fin de curso, me lo pase genial. El viaje duró más de siete horas, y la verdad es que se me hizo eterno dado que yo soy incapaz de dormirme en el autobús, a diferencia de mis compañeros, quienes disfrutaban el estar en el autobús para relajarse.  Yo compartí habitación con Adriana y Gemma, a quienes conozco de toda la vida y son grandes amigas. Después de una dura lucha, nos repartimos la disposición del cuarto y los turnos de ducha. Por las noches nos lo pasábamos genial, pues íbamos a otras habitaciones ha entablar conversación con los chicos vascos... y bueno, con Pablo, Guille y Sergio, a quien le llenamos de migas de patatas y coca cola la cama y tuvo que pasar la noche entre estos elementos en sus sábanas (pobre... pero se lo merecía). Visitamos el Delta del Ebro, en donde un alma perdida me decía constantemente que me iba a reencarnar en Siluro (palabras de Sergio). Aquí vimos un mnontón de especies de aves y los más importante, como cultivan el arroz. Cuando fuimos a Barcelona visitamos la Sagrada Familia en donde mi amiga Gemma preguntó que por qué su abuela no podía asistir a las misas que aquí se celebran, fue un momento divertidisimo dado que lo dijo a traves del microfono de la guía por lo que todo el mundo que allí se encontraba pudo escucharlo. También estuvimos en el Parque Guells, en las ramblas... El penúltimo día fuimos a Portaventura, y mis amigos se lo pasaron pipa subiendo y bajando de esas máquinas de tortura; las llamo así dado que a mí, los parques de atracciones no me gustan nada.
Hubo una noche que nos marcó especialmente a algunos de la clase. Llamémosla, "la fatídica noche". Tras echar a los chicos de nuestra clase de la habitación para así mejorar nuestra amistad con los vascos, mi amiga Tania, decidió arrastrarme a recepción para quejarnos debido a que ya eran las dos de la mañana y estos personajes aún se encontraban de fiesta y con la música a tope. Al salir de la habitación, un a vasca nos leyó nuestras intenciones y a la que subiamos, un grupo de 15 chicas vascaas nos recibió al grito de: "Oye tu la del moño (mi amiga Tania) que habéis hecho?, ¿no os habreis quejado a recepción?". Tania se metio en su habitacion y en a continuacion iba yo a hacer lo mismo, cuando veo que estan asomados Pablo, Sergio y Guille, asi que decidi contrales lo que habia pasado... Graso error. Al final de la noche, tres vascas se encontraban en la habitaciopn de mis amigos interrogandoles con sus armas de mujer dado que estos estaban encantados de, segun ellos, haber ligado. También conocimos a unos andaluces muy majos con los que rápidemente establecimos una amistad.
ME ENCANTÓ ESTE VIAJE.

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